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FOMILENIO II: Una oportunidad para facilitar el comercio con la región centroamericana

FOMILENIO II: Una oportunidad para facilitar el comercio con la región centroamericana


 Por Medardo Calderón, Gerente de Infraestructura Logística de FOMILENIO II


27 de abril de 2017

   


Los recintos fronterizos, esos que son la puerta de entrada, tránsito o salida de cientos de miles de dólares en productos, suelen ser lugares con servicios básicos limitados, maquinarias o bienes obsoletos y un enclave personal de instituciones públicas que hacen su mejor esfuerzo por agilizar el paso de carga


El trabajo debe ser dinámico y adaptable al ritmo que la globalización lleva y no aislado, pues se necesita un trabajo interinstitucional e incluso transfronterizo en donde cada segundo cuenta. Tan importante es agilizar el paso de perecederos, como los alimentos; como el de las materias primas e insumos requeridos para elaborar distintos productos manufacturados. Cada producto mueve el motor de la economía de un país y la eficacia con la que trabajan los recintos fronterizos es un eslabón importante de la cadena.


Los países vecinos deben convertirse en aliados estratégicos, puesto que para generar crecimiento, para que nuestros productos sean consumidos en otras latitudes, para generar empleo, para evitar que nuestros compatriotas se vayan a otros países a buscar oportunidades, debemos trabajar e invertir en los recintos fronterizos, en construir relaciones con los países vecinos y simplificar la manera de trabajar.


El litoral salvadoreño es clave no solo para el comercio dentro del país, sino también de la región, pues es una de las arterias principales para el tránsito de mercaderías y la ruta más eficiente para viajar desde Puebla, México, hasta la ciudad de Panamá. La inversión en el tramo entre el aeropuerto internacional y Zacatecoluca es esencial para agilizar el paso de mercaderías y también lo es invertir en la frontera El Amatillo (La Unión), para agilizar el comercio exterior.


Transitar por nuestra región resulta sumamente caro, incluso más que muchos países de África. En Zambia, por ejemplo, el transporte por tonelada por kilómetro ronda los $0.037; en Centroamérica este costo es de $0.17. Esto se debe a que como región Centroamericana no tenemos la mejor red de carreteras, ni el mejor sistema de gestión de puestos fronterizos, por lo que los medios de transporte circulan a velocidades bajas.


Los recintos fronterizos presentan obstáculos para el comercio, entre otras razones, porque no se tienen acuerdos formales entre los países y las instituciones que tienen presencia en esos lugares. A esto se le suma que algunos empresarios no utilizan las herramientas informáticas que ya se encuentran a disposición para hacer los trámites anticipados y como resultado de esta descoordinación se producen las largas filas en los recintos, que hacen nuestros productos más caros y menos competitivos en el agresivo mundo de los negocios.


El Salvador necesita engrasar los engranajes de su economía y desde FOMILENIO II tenemos la mejor disposición para proveer las herramientas y recursos para modernizar los recintos fronterizos. Uno de ellos es la modernización del paso fronterizo en Anguiatú –aún está en estudio–  y la inversión en la frontera El Amatillo para transformar los recintos de transporte de carga en nuevas instalaciones provistas de sistemas informáticos de punta. Esto permitirá ser más eficiente en detectar controlar riesgos de defraudación fiscal o de comercio de ilícitos, agilizando al mismo tiempo los trámites y procedimientos de los empresarios honestos que buscan hacer sus negocios más competitivos y rentables.


Se buscan recintos sistematizados, en los que el criterio de selectividad personal pase a segundo punto y que sean sistemas informáticos modernos los que combinen las regulaciones de las diferentes instituciones para hacer las revisiones en una forma coordinada y eficiente.


Uno de los legados más grandes que FOMILENIO II le dejará a este país es facilitar el comercio, con lo que contribuiremos a la reducción de la pobreza a través del crecimiento económico.